Luis Zamora Calzada

06/08/2018 Creado por Punto de Expresión Categoría: Inicio No hay respuestas

HERIDO DE MUERTE

El clientelismo y el dominio de las cúpulas dominantes, fueron cansando a los mexicanos, la escasa participación del padrón electoral permitió un escenario de un partido único en el gobierno, construyendo en el ejercicio del poder las afrentas sociales suficientes, para que doce años después dejara de serlo.

Efectivamente, el PRI quedó herido de muerte en 1988, la caída del sistema para entregar la banda presidencial a Salinas de Gortari, si bien no causó enojo en todos por falta de información, lo cierto fue que a los opositores les regalaron los argumentos necesarios para fortalecerlos.

Desde ese entonces surgieron voces al interior del PRI para reformarse, dar entrada a la gente, democratizarse, pero la soberbia del poder predominó, no hicieron caso, los intereses de grupo siguieron en la cerrazón.

Quizá varios aciertos con los grupos del poder económico del gobernante de ese sexenio, retardó la caída, el control social desde el “chupacabras”, la muerte de Luis Donaldo Colosio entre otros, logró la imposición de Ernesto Zedillo.

La pobreza, la paulatina eliminación de un mercado interno, la falta de empleo, nunca fueron resueltos, el surgimiento inicial de una mayor cantidad de medios de información no controlados por el estado, permitieron que en el dos mil el PRI fuera “derrotado” por el PAN.

Esa elección entusiasmó a mucha gente, el PRI fue ubicado en terapia intensiva, pero no murió, pronto surgieron los rumores de que todo había sido un acuerdo entre los grupos para calmar los ánimos sociales ya irritados, intercambiar el poder entre el PRI y el PAN era el contexto que dominó el imaginario social.

La decepción de los dos gobiernos panistas, la lengua larga del señor de las botas y la guerra de calderón, aunado a la venta de bienes nacionales, más una certera y planeada campaña, permitieron en 2012 el regreso del PRI a la presidencia.

En el inicio de su periodo, Peña Nieto fue señalado por una revista internacional como el salvador de México, la integración del grupo denominado “Pacto por México”, teniendo como miembros a los legisladores de los distintos partidos PRI, PAN y PRD para imponer lo que fuera en el poder legislativo, parecía direccionarlo en ese sentido, el despertar fue amargo, la desaparición de los alumnos de la normal de Ayotzinapa, volvió a la comunidad nacional e internacional a la realidad, quedaba otra vez el país de las injusticias e inequidades.

Para ese entonces el PRI ya estaba con respiración artificial, lo encerraron en Los Pinos, con los privilegios, la corrupción, la impunidad, la inseguridad, el enriquecimiento de funcionarios federales y locales del país, la Casa Blanca, la de Malinalco tan publicitadas en las redes sociales y en medios escritos lograron ese gran enojo social que lo sacaría del poder.

Finalmente, el primero de julio el PRI fue desconectado, el voto masivo por López Obrador le retiró la respiración artificial.

Al respecto, el fenómeno electoral presidencial recuerda a ese viejo PRI del carro completo, tal pareciera que únicamente cambió de color, abandonó los colores de la bandera y se enfundo en ese color vino moreno, alegrando al menos a treinta millones de corazones.

Suponiendo que así fuera, todo proveniente probablemente de acuerdos desconocidos por las mayorías, Maquiavelo habría sido absolutamente superado en nuestro país.