Editorial

28/03/2012 Creado por soporteGoblin

Las nuevas disposiciones en materia de adopción, tema bienvenido por las parejas

Se espera que con la puesta en marcha del Decreto número 311, por el que se crea la “Ley de Familias Fuertes”, que acorta el tiempo de gestión, de 36 a ocho meses, merece un aplauso para el Gobernador Alfredo Del Mazo Maza, que lo promovió en el Congreso Mexiquense, logrando su aprobación por los grupos parlamentarios que allí confluyen.

De todos es sabido que hay casos trágicos o tristes que originan niños o niñas huérfanos, que de inmediato son abrigados por las autoridades estatales y locales, en el primer caso por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIFEM), en el segundo, por los sistemas municipales DIF.

Verdaderamente da tristeza estar cerca de la Casa Hogar del DIFEM, porque se puede observar a pequeños diciendo papá o mamá a quien se atreve a asomarse en ese lugar. Sí, carecen de cariño paterno y materno aun cuando haya trabajadoras sociales, psicólogos, médicos generales y pediatras, enfermeras, especialistas en puericultura y autoridades.

En ese sentido, los padres son los padres. Quieren a sus hijos, los miman, los besan, los orientan, los alimentan, los visten, los calzan; los llevan a consulta médica cuando enferman, los envían a la escuela para que se preparen y en un futuro no muy lejano sepan enfrentar pos sí mismos las vicisitudes de la vida. Y en el caso de rebeldía, también los quieren por igual.

Quienes anhelan un niño o niña en adopción, están ciertos de actuar como verdaderos padres con tal de que en sus hogares se respire la armonía, la alegría de tener a alguien pequeño a quien querer y cuidar, a quien contarle o leerle un cuento de fábulas que les agradan mucho a los peques, por tratarse de historias de animalitos que cohabitan con la naturaleza.

Y es frustrante cuando no se logra una adopción, ello ante la imposibilidad de procrear por problemas congénitos como la esterilidad. Por eso, insistimos, con el nuevo Decreto número 311 hay muchas esperanzas en hogares para gestionar en ocho meses una adopción de un travieso o una traviesa.