Editorial

28/03/2012 Creado por soporteGoblin

La defensa de los periodistas

Desde la aparición del periodismo, partiendo de la edad cavernícola a la fecha, sin lugar a dudas la actividad ha resultado riesgosa para quienes la practican en aras de que haya espacios de convivencia seguros, sin violencia, con oportunidades de desarrollo y bienestar para el colectivo.

En ese contexto, hay personas o grupos con oscuros intereses que en su afán de controlar a la humanidad no están de acuerdo con esos ideales y comienzan a maquilar ataques rayando las amenazas en los crímenes, pensando que se van a quedar solos para hacer de las suyas.

Sin embargo, todo ha sido en vano para los dueños del poder y del dinero. El periodismo sigue vigente pese a las consecuencias. La obligación de los verdaderos periodistas es no quedarse callados ante las injusticias. Si un comunicador cae, surge otro y otro. Por eso somos perennes.

Los reporteros o reporteras nos debemos a los sectores sociales, si algún día alguien es premiado, el galardón es de la sociedad en su conjunto. Esto lo tienen que tener bien presente los gobiernos retrogradas, los políticos, los líderes sindicales, los mafiosos, los malandrines; si atacan y asesinan a un periodista se le está faltando al respeto al gremio periodístico y a la sociedad (valga la redundancia).

Sería interesante que los tres niveles de gobierno y los propios Legisladores se pongan de acuerdo para llevar a cabo verdaderas estrategias de prevención de asesinatos de periodistas, para lo cual se requiere voluntad política. Hace unos 30 años un Gobernador de un estado del norte del país autorizó a los reporteros y reporteras del lugar a andar armados con pistolas de diversos calibres para protegerse a sí mismos, pues los asesinatos en el sector eran alarmantes.

Hubo compañeros del gremio que no estuvieron de acuerdo con esa medida, ya que nosotros no le hacemos a la violencia. Nuestras únicas armas son la pluma, la hoja blanca, el block de taquigrafía, la máquina de escribir, la computadora. Muchas propuestas han surgido para establecer mecanismos de prevención, no obstante no ha habido eco entre quienes toman las decisiones de gobierno.