Editorial

28/03/2012 Creado por soporteGoblin

La honradez, una hermosa virtud

No cabe duda que nuestros comportamientos los adquirimos en el hogar, es una transmisión de abuelos y padres a las presentes y futuras generaciones. La honradez es una hermosa virtud que enaltece al ser humano, aunque inculcar esta práctica sea toda una hazaña.

En ese contexto, los abuelos suelen enfrentar los reclamos de los hijos, de las nueras o los yernos quienes se molestan porque se inculca a los nietos y nietas los buenos modales, como no tocar lo que no es de uno, respetar las pertenencias de los demás, pagar cuando se adquiere una deuda, etcétera.

Los padres por igual suelen entrar en discusiones cuando se trata de dos formas de educar, una encaminada por la vía correcta, la otra por el abuso del consentimiento hacia un hijo o una hija que en corto plazo lleva a la perdición a un ente.

Lo correcto o lo malo tienen sus repercusiones, pero cuando se trata de valores éticos y orales bien vale la pena enfrentar lo que sea siempre y cuando se tenga como objetivo formar hombres y mujeres de bien, respetuosos del prójimo, de todo su entorno.

A quienes amamos lo correcto no nos interesa que nos tachen de amargados y arcaicos; que nos estigmaticen. Si conservásemos las buenas costumbres, en nuestra querida República Mexicana y en los otros países del mundo no habría caos, fractura del tejido social.