Editorial.- El nuevo presidente

18/12/2018 Creado por Punto de Expresión Categoría: Inicio No hay respuestas

Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el presidente número 65 de México y llega con una gran popularidad entre la ciudadanía, la cual le ha depositado su confianza y su esperanza de que las cosas van a cambiar en el país.

Sin embargo, no se debería caer en una fe ciega, pues el país tiene muchos problemas provocados por múltiples factores y que no se pueden revertir de la noche a la mañana. Y no es decir que el nuevo gobierno no podrá enfrentarlos, simplemente hay que ser realistas y reconocer que las cosas no suceden por arte de magia.

Asimismo, no se debe ver a AMLO como un mesías, porque finalmente es un hombre, un político, con ideas propias, por ello no hay que olvidar que también se vale ser críticos y señalar aquello que como país no nos beneficie.

La promesa de AMLO es combatir la impunidad y corrupción, pero quizá lo más importante de su discurso al asumir la Presidencia de la República, fue su anuncio de cambiar el módelo económico y serpar el poder político con el empresarial, aunque siempre con respeto al dinero de los inversionistas nacionales y extranjeros.

En cuanto a seguridad, anunció que se establecerá una guardia nacional para mantener en orden la seguridad pública con apoyo de las fuerzas armadas, lo cual no ha sido bien visto por los sectores que se siempre se han manifestado en contra de la militarización de las calles.

El nuevo presidente también señaló las reformas energética, hacendaria y educativa que fueron emblema en el sexenio de Peña Nieto; adelantó que procederá con su desmantelamiento apenas corra el primer minuto de enero de 2019. En política exterior, en contrasentido a la activa diplomacia de Peña, AMLO definió su posición como una de respeto a la autodeterminación de los pueblos y de paso aprovechó para enviar un saludo a Donald Trump y Justin Trudeau, a los que planteó desde San Lázaro un nuevo acuerdo regional de inversión para América del Norte que atienda el problema de la inmigración.

Sin duda, Andrés Manuel marca una nueva era la historia política del país, anunciando un cambio radical y profundo para México, pero de modo pacífico, fraterno y sin prejuicios ideológicos.